domingo, 5 de mayo de 2013


Defectos que pueden entorpecer el respeto y la      tolerancia

   Destacaremos a continuación defectos que pueden entorpecer el respecte y la tolerancia
1.- El amor propio: El primer enemigo lo tenemos dentro de nosotros mismos es el amor propio, que siempre es un mal consejero. Nos hace creer que siempre tenemos la razón y nos cuesta aceptar que los demás no piensen lo que pensamos nosotros. En educación esto es un problema, ya que hay que admitir en los demás una manera de pensar y de obrar diferente de la nuestra. Hay muchas materias opinables y no debemos ser rígidos al defender nuestras ideas, ya que una actitud abierta será la llave para una buena tolerancia
2.- Confundir la tolerancia con el relativismo: Esta actitud, que se traduce en frases como: "la mayoría piensa", "se dice", "todo es bueno", "los tiempos han cambiado", "todos lo hacen", etc., es bastante grave. "Donde no hay distinción hay confusión", Por esto, las personas deben de encontrar pautas y orientaciones sobre la verdad, la formación de la conciencia y la rectitud en las intenciones.
3.- La falta de confianza: Muchos conflictos de convivencia surgen por la falta de diálogo, base de la comunicación. Sin diálogo, no tendríamos capacidad para comprender, ni elementos de juicio, ni saber que piensan las demas personas acerca de temas importantes como la vida, la sexualidad o el ambiente, etc... Si no se explican, ya sea por ejemplo miedo, no podremos dar nuestra opinión sobre lo que es mas conveniente, ya que no sabremos que solución sugerir
4.- Actitud negativa: Tenemos que ser positivos para actuar con serenidad y ocuparnos con tranquilidad de temas que preocupan. Después de una conversación se pueden entender muchos conceptos equivocados y siempre se pueden encontrar puntos en los que se está de acuerdo para conseguir la autenticidad. La verdad lucirá mejor siempre que sea defendida con amabilidad, constancia y sin violencia.

Reaccionar con Tolerancia ante problemas

La mayor fuerza de la humanidad no consiste en armas de fuego, puños, ni en un poderío militar, sino en la capacidad de tolerancia. Todo tipo de fuerza debe inclinarse delante de quien tolera.
 
 Cuatro principios para la tolerancia:
 
1. No responder a las Maldiciones
Cuando somos insultados, provocados o acusados injustamente debemos responder con el silencio. Si respondemos de la misma forma cuando somos víctimas de la blasfemia, nos igualamos con aquellos que nos insultan, rebajando nuestro nivel. Si nos mantenemos en silencio usándolo como arma contra las blasfemias, evocando la conciencia de quien las pronunció, esta fuerza es, naturalmente, mayor.
 
2. Mantenerse calmo frente a los infortunios
 
Cuando nos encontramos con personas que nos quieren incomodar derrumbar u oprimir, debemos enfrentarlas con calma, evitando cualquier confrontación. No responder con un puñetazo cuando se recibe uno, ni responder con un puntapié cuando se recibe otro, pues de esta confrontación nadie sale vencedor. Si la intención es buscar venganza de un odio momentáneo, no alcanzará el éxito de grandes hazañas.
 
3. Compasión frente a la envidia y el odio
 
Frente a la envidia y el odio de otros no debemos responder igualmente con odio y envidia, sino con corazón abierto y alma compasiva, ofrecer nuestra amistad y mostrarles nuestra intención pacífica, demostrando así, con educación, nuestra superioridad.
 
4. Gratitud frente a las difamaciones
 
Si alguien lo insulta y difama, no se enoje con quien lo provocó, sino acuérdese de los beneficios que esa persona le proporcionó en el pasado y sea agradecido por eso. Principalmente, no se olvide de que en el fango más inmundo crece la impecable flor de loto. Cuanto más oscuro es el lugar, mayor es la necesidad de mantener encendida la luz del alma. Por lo tanto, ante las difamaciones, aquellos que nos difaman deben ser influenciados con ética, compasión y misericordia; solamente así la superaremos, con moralidad y tolerancia.
 
El verdadero vencedor tiene la fuerza de la tolerancia y el coraje de asumirla frente a los insultos, opresiones. 

Historia de la Tolerancia

     La tolerancia empezó siendo tolerancia religiosa. La primera redacción de tolerancia fue llevada a cabo con el Edicto de Milán. Sin embargo éste junto con otros textos sobre tolerancia religiosa fueron mal interpretados.
 
     Más tarde, J. Locke con su “Carta sobre la tolerancia” defendió la libertad religiosa añadiendo que la religión era un peligro para la paz y la convivencia social. También dijo que había que separar las funciones religiosas (personales) de  las políticas.
 
     Voltaire escribió el “Tratado sobre la tolerancia”, que decía que Dios no nos Había creado para odiarnos, sino para amarnos y respetarnos.
 
     J. Stuart Mill, que escribió “Sobre la libertad”, dijo que la tolerancia era el punto medio entre el despotismo y la anarqía.
 
      Estos tres autores son considerados como los pioneros en hacer efectivos los principios de la tolerancia.

TOLERANCIA EN LA FAMILIA

Hacer de la tolerancia en la familia una Práctica Cotidiana.
Hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que:
1.- La familia sea el punto de partida en donde se impartan los valores.
2.- No exista el rechazo a la diversidad de familias y sus costumbres.
Cumplamos con nuestra responsabilidad de conseguir el modo de realizar y sostener nuestra Visión. 
Difundir por cualquier medio y método las acciones que realicemos en función de nuestra Visión.





Tipos de Tolerancia

         Actualmente podemos decir que   hay los siguientes tipos de tolerancia: 

      1.-    Tolerancia racial: el individuo convive y se respeta con otros individuos de otras razas. El racismo es la intolerancia racial.


  2.- Tolerancia religiosa: el individuo convive y se respeta con otros individuos de distintas creencias o religiones


 
 3.- Tolerancia sexual: el individuo convive y se respeta con otros individuos del sexo opuesto. El machismo y el feminismo pueden ser formas de intolerancia sexual.
  

 4.- Tolerancia étnica: el individuo convive y se respeta con individuos extranjeros, de otras culturas o de otros pueblos. La xenofobia es la intolerancia étnica.

  
 5.-  Tolerancia de ideales: el individuo convive y se respeta con otros individuos de pensamiento, ideales o principios diferentes. La derecha e izquierda extremas suelen ser intolerantes.


6.- Tolerancia social: el individuo convive y se respeta con otros individuos de distinta clase social. El clasismo es la intolerancia social.

 Tolerancia



Podría decirse en términos generales que la TOLERANCIA consiste en no oponerse a algo,teniendo el poder o la capacidad para hacerlo, tolerar es aguantar, consentir, permitir, soportar, sufrir en silencio y en beneficio de otros.

El propósito de la TOLERANCIA es permitir la coexistencia pacífica de las personas. Es importante, por lo tanto , para ejercer la tolerancia, reconocer la individualidad y la diversidad , lo que permite eliminar las máscaras que crean los desacuerdos.

La semilla de la TOLERANCIA, sin lugar a dudas, es el AMOR. Semilla que debe plantarse con sumo cuidado desde la más tierna infancia . Cuando hay carencia de amor también hay falta de TOLERANCIA .

La familia es la primera escuela donde se aprende a ser tolerante, luego le corresponde a la educación formal  afianzarla. Ella es una fortaleza interna que les permite a las personas afrontar dificultades y disipar malos entendidos ya que la TOLERANCIA cultiva la habilidad de calmar los sentimientos fuertes y encendidos de las personas.

El conocimiento y la perspicacia levantan como un escudo protector a la TOLERANCIA de manera que el individuo permanece íntegro y contento, no se siente amenazado ni por las personas que tratan de dañar lo  ni por las circunstancias que lo rodean.
       

La tolerancia

Podríamos definir la tolerancia como la aceptación de la diversidad de opinión, social, étnica, cultural y religiosa.

 Es la capacidad de saber escuchar y aceptar a los demás, valorando las distintas formas de entender y posicionarse en la vida, siempre que no atenten contra los derechos fundamentales de la persona...

La tolerancia si es entendida como respeto y consideración hacia la diferencia, como una disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar distinta a la propia, o como una actitud de aceptación del legítimo pluralismo, es a todas luces una virtud de enorme importancia.